Smart Cities Gender Perspective en "El cielo no es el límite: es el punto de partida. Mujeres, tecnología y astrofísica" · 1 de julio de 2026 · Real Observatorio de Madrid
Medimos el aire, el tráfico y el ruido de nuestras ciudades. Colocamos cámaras en casi cada esquina. Y, aun así, seguimos sin medir un dato decisivo: cómo se mueven, cómo usan el espacio y cómo viven la ciudad las mujeres en toda su diversidad.
Ese fue el eje de la intervención de Candela Mora en la jornada «El cielo no es el límite: es el punto de partida. Mujeres, tecnología y astrofísica», celebrada el 1 de julio en el Real Observatorio de Madrid. La cita reunió a mujeres de la ciencia, la astrofísica y la tecnología en un encuentro organizado por BPW Madrid, BPW España, BPW Canarias y la Fundación Starlight.
Candela Mora participó en la mesa «Tecnología que nos lleva más lejos», moderada por Paz Martín, presidenta de BPW Madrid, como promotora del espacio de datos Smart Cities Gender Perspective (Ciudades Inteligentes con Perspectiva de Género).

El dato que no estamos mirando
La planificación urbana tradicional ha ignorado de forma sistemática las experiencias concretas de las mujeres. El resultado son entornos que no responden a necesidades reales de seguridad, salud, movilidad o acceso a servicios.
«El dato que no se desagrega por género no es un dato neutral: es un dato que esconde a la mitad de la población.»
La idea es sencilla y exigente a la vez. Una ciudad que no mide una desigualdad no puede corregirla. Y sin la mitad de la población en los datos, cualquier diseño es, literalmente, ciego.
La movilidad de los cuidados
Candela lo ilustró con un ejemplo revelador. La mayoría de los estudios de movilidad se apoyan en un viaje tipo «casa-trabajo-casa», un patrón mayoritariamente masculino.
Pero las mujeres hacen un uso más complejo del espacio. Combinan empleo con cuidados, compras, acompañamientos y gestión del hogar. Son las cadenas de viaje: hogar → colegio → trabajo → supermercado → hogar. Más distancia recorrida y más dependencia del transporte público.
Este patrón lo definió la arquitecta e investigadora Inés Sánchez de Madariaga como «movilidad de los cuidados». Y hoy apenas aparece en los datos convencionales.
Si lo midiéramos, las decisiones cambiarían. Habría más paradas cerca de colegios y supermercados. Los horarios del transporte estarían mejor sincronizados con la vida real de quienes cuidan.




Ecosistema y caso de uso: dos caras de la misma moneda
Durante la mesa, Paz Martín, quien ejerció de moderadora, planteaba una duda razonable: una ciudad no es un destino turístico.¿Por qué hablar de ambos?
La respuesta está en la tecnología que los hace inteligentes.
Smart Cities Gender Perspective es el ecosistema de datos, la infraestructura, donde se cruzan indicadores de movilidad, salud, sostenibilidad y seguridad, con indicadores de género como eje transversal. Es la herramienta que permite a un ayuntamiento medir cómo el territorio afecta a la ciudadanía y, de forma específica, a las mujeres.
Con SCGP ayuda a diseñar políticas públicas que funcionen para toda la ciudadanía. La mayoría de municipios no dispone de datos desagregados por sexo sobre su territorio. Sin esta información, las políticas urbanas no pueden ser realmente efectivas — ni superar los controles de calidad que exige la financiación europea.
Women Friendly Destination (WFD) es un marco de referencia y caso de uso. Es un protocolo que evalúa si un destino —calles, transporte, alojamientos, restauración y protocolos— está preparado para acoger a viajeras que buscan lugares seguros.
La conexión es un círculo virtuoso. Certificar exige medir. Medir exige datos. Y esos datos salen del ecosistema Smart Citie Gender Perspective. Una ciudad que ya mide con perspectiva de género tiene el camino allanado.

Tres fuerzas para un cambio ineludible
Hay que hacerse una pregunta, – reflexionaba Candela Mora,- y esta no es si podemos permitirnos medir con perspectiva de género, la gran pregunta es si podemos permitirnos no hacerlo.
Respondiendo a la pregunta, de Paz Martín, ¿qué tendría que ocurrir para que ninguna ciudad o destino turístico importante prescindir de estas herramientas?
La respuesta era clara; deben converger tres fuerzas.
- La ley. La Ley Orgánica 3/2007, en su artículo 31.3, ya obliga a integrar la perspectiva de género en el diseño de la ciudad. El mandato existe, pero cojea porque faltan herramientas para medir su cumplimiento. Y ahí es donde entra la Smart Citie para convertir ese mandato abstracto en datos concretos.
- La demanda ciudadana. Y esto está ocurriendo. Cada vez más mujeres exigen ciudades seguras y eligen destinos donde se sienten respetadas. Es el combustible del cambio, aunque por sí sola no rediseña las infraestructuras.
- Los datos. La palanca definitiva. Cuando la evidencia muestra que las mujeres viven más lejos de la sanidad o evitan ciertas calles, la política pública se vuelve ineludible. Un Smart Cities que no recibe los datos desagregados por seco reproduce las mismas desigualdades que pretende resolver. Cuando los datos discriminan a la mitad de la población, el diseño urbano se convierte en un acto de injusticia involuntaria pero, una injusticia al fin.
«No podemos diseñar ciudades para un ciudadano que no existe y llamarlo inteligente.»
Un retorno que llega a todas
El valor de este enfoque no se queda en la visitante. Iluminar una parada de autobús atendiendo a datos de percepción protege también a la adolescente que vuelve del instituto y a la vecina que sale de su turno de noche.
Smart Cities Gender Perspective se presentó públicamente el 12 de mayo de 2026 en el Club Financiero de Madrid. Cuenta con el respaldo de administraciones locales y con la participación de organizaciones internacionales de mujeres profesionales como BPW. Está alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible 3, 5, 10 y 11.
Porque un destino seguro para la viajera es, ante todo, un lugar mejor para quien vuelve a casa cada noche. Y eso, al final, es justicia.
Los datos que faltan son los que más importan.
Preguntas frecuentes
¿Qué es Smart Cities Gender Perspective?
Es un espacio de datos urbano que integra la perspectiva de género en la planificación de las ciudades. Cruza indicadores de movilidad, salud, seguridad y sostenibilidad con el género como eje transversal, para que las administraciones diseñen políticas basadas en evidencia.
¿Qué es la movilidad de los cuidados?
Es un concepto de la investigadora Inés Sánchez de Madariaga. Describe los desplazamientos encadenados (hogar, colegio, trabajo, compras) que realizan mayoritariamente las mujeres al combinar empleo y cuidados, y que la movilidad tradicional no mide.
¿Qué relación hay entre Smart Cities Gender Perspective y Women Friendly Destination?
Smart Cities Gender Perspective es la infraestructura de datos. Women Friendly Destination es un marco de referencia y caso de uso que evalúa si un destino está preparado para acoger a mujeres viajeras. La certificación WFD es opcional.
¿Es obligatoria la certificación WFD?
No. Women Friendly Destination es un marco de referencia voluntario. Ofrece a los destinos una herramienta para evaluar y mejorar la seguridad y la experiencia de las mujeres, pero no constituye un requisito.






