Construimos las ciudades con datos de la mitad de la población

Parque urbano de Viena con senderos, zonas de estar y varios grupos de personas de distintas edades usando el espacio
Y luego nos extraña que no funcionen para todo el mundo.No es una metáfora. Durante décadas, quien diseñaba una parada, una plaza o un parque partía de un usuario tipo: adulto, con empleo, que va de casa al trabajo y del trabajo a casa. Un patrón que describe bien a una parte de la población. Y deja fuera al resto.

A los 9 años, las niñas dejaban de ir al parque

Viena lo vio en sus propios datos. Los técnicos municipales notaron que, a partir de los nueve años, el uso de los parques cambiaba de golpe: los niños seguían, las niñas casi desaparecían.La primera explicación fácil era el desinterés. Pero al preguntar, apareció otra cosa. El parque solía ser un único espacio abierto. Ese espacio se llenaba de fútbol, y las niñas dejaban de competir por el sitio.La solución no fue construir más. Fue dividir el espacio con senderos, añadir usos distintos y crear zonas para estar, no solo para jugar al balón. Los parques volvieron a llenarse de perfiles diversos. Viena lleva ya décadas aplicando esta mirada a sus proyectos urbanos.

La movilidad de los cuidados

El mismo sesgo aparece en cómo nos movemos. Según la OIT, cerca del 75% del trabajo de cuidados no remunerado del mundo lo realizan mujeres. Eso tiene una consecuencia directa en la calle.

Quien cuida no hace el viaje «casa-trabajo-casa». Encadena trayectos cortos: colegio, farmacia, mercado, casa. Camina más y usa más el transporte público. Su movilidad, de hecho, ya es más sostenible que la media.

Si midiéramos ese patrón, las decisiones cambiarían. Habría paradas cerca de los colegios y los mercados, y horarios sincronizados con la vida real de quien cuida. Hoy, ese trayecto apenas aparece en los datos convencionales.

Logotipo Smart Cities Gender Perspective

Aquí entra el espacio de datos

Una farola, un parque o una parada no deberían decidirse por intuición. Necesitan evidencia.

**Smart Cities Gender Perspective (SCGP)** es un espacio de datos: un entorno digital seguro donde ciudades, empresas y organizaciones comparten información desagregada por género bajo reglas comunes de gobernanza. Cruza movilidad, salud, seguridad y sostenibilidad, con el género como eje transversal.

No se trata de diseñar para las mujeres en lugar de para los hombres. Se trata de diseñar con datos de toda la población. Cuando eso ocurre, la ciudad mejora para quien cuida, para quien envejece y para quien vuelve a casa de noche.

*Los datos que faltan son los que más importan.*

Smart Cities Gender Perspective es el primer espacio de datos con perspectiva de género. Conecta ciudades, empresas y organizaciones para diseñar territorios más seguros, saludables y sostenibles. Conoce el proyecto en [smartcitiesgender.com](https://smartcitiesgender.com).

Preguntas frecuentes

¿Qué es el diseño urbano con perspectiva de género?
Es planificar calles, parques, transporte y servicios teniendo en cuenta cómo los usan personas distintas, no un usuario «medio». Se apoya en datos desagregados por sexo, edad y otras variables para detectar desigualdades y corregirlas.

¿Qué es la movilidad de los cuidados?
Son los desplazamientos encadenados —hogar, colegio, compras, hogar— que realiza sobre todo quien asume el trabajo de cuidados, mayoritariamente mujeres. Suelen ser trayectos cortos, a pie o en transporte público, y la movilidad tradicional no los mide.

¿Qué hizo Viena con sus parques?
Al detectar que las niñas dejaban de usar los parques hacia los nueve años, la ciudad los rediseñó: dividió el espacio, añadió usos y creó zonas de estar. El uso volvió a equilibrarse.

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